
Llegó el día. Esta noche Quique en Albacete...
Fuente La Tribuna:
«En la música hay que ser honesto y ganártelo todo palmo a palmo»
El cantante Quique González llega cargado de energía a nuestra ciudad para ofrecer esta noche un concierto en la sala Cañandonga
¿Cansa tanta carretera y manta en una gira?
No creo. Cansa como todo cuando terminas los conciertos del fin de semana siempre hay un día, pero cuando estás dos días en casa ya tienes ganas de volver a la carretera.
¿Ha encontrado en Cantabria el lugar perfecto para dar rienda suelta a la creación?
Sí, de hecho está un poco buscado porque el ritmo que te impone una ciudad grande como Madrid o Barcelona está reñido con la concentración y la soledad que son necesarias para escribir canciones o para dedicarle el tiempo que necesitan.
En este disco no grabó con Carlos Raya, del que dice que es su padre musical, ¿volverá a meterse a un estudio con él?
Sí, seguro que volvemos a tocar y a grabar juntos. Nuestra conexión va más allá de la música, pero creo que es positivo, tanto a nivel musical como personal, que los dos hagamos proyectos paralelos con otra gente.
¿Siente la conexión que tiene con La aristocracia el barrio sobre el escenario?
Tengo la suerte de contar con un equipo excelente arriba en el escenario, pero también con todos los técnicos. Con La aristocracia del barrio llevo tocando dos años y me supone una tranquilidad y una seguridad saber que además de músicos son mis amigos, que me cuidan y me acompañan en el viaje.
En este viaje musical su relación con las discográficas ha sido de amor y de odio.
Conozco muy pocos músicos que hayan tenido únicamente una relación de amor con la compañía y la industria. Precisamente por eso unos están tocando y otros están en el despacho. En cualquier ámbito profesional si están en un lado u otro todos tienen un concepto diferente.
Enrique Urquijo siempre fue su referente. ¿Cómo cree que le ha tratado el paso del tiempo?
Creo que sus canciones siguen vigentes, y seguirán formando parte de la cultura popular por mucho tiempo. Eso es lo que va a quedar y mi reconocimiento a Enrique es poco, porque ha sido uno de los mejores escritores de canciones que ha habido.
Alguna vez ha pensado en cómo le gustaría que le recordaran dentro de 100 años.
No, porque la mejor forma de pensar en el futuro es pensar en el presente y en el día a día. En ese sentido, pienso tratar cada día ir un poco más allá en mis canciones y en mi música para trabajar, para que cuando eche la vista atrás vea que he construido algo importante y mis canciones gustan a la gente.
¿Su aparente pose de rock esconde la timidez que pasea en su vida diaria?
Bueno, yo no creo mucho en las poses, ni me empeño en aparentar nada que no sea. Yo me subo a tocar y lo hago con el corazón y trato de dar toda la energía en los conciertos.
¿Hasta qué punto uno se obsesiona con la perfección del sonido de una canción cuando la está grabando?
Prefiero buscarle la emoción a la perfección porque hay cosas tocadas sin magia que no merecen la pena.
¿Hay que tener un don especial para emocionar a más de 1.000 personas a la vez?
Pues ojalá sea así, y siga siendo creíble para la gente que viene a ver mis conciertos y a los que le gustan mis canciones.
¿Con qué ánimo creó este último disco?
Con el ánimo de conseguir una colección de buenas canciones y de dar un paso en mi sonido y en mi música.
¿Alguna vez pensó que sería cantante cuando paseaba de chaval por su barrio?
Sí, la mayoría de las veces, no me lo imaginaba porque quería ser cantante, pero lo cierto es que no sabía si lo iba a ser o no.
¿Cuando uno consigue lo que se propone hay un sentimiento grato hacia la vida?
Sí, sobre todo cuando lo has peleado y te lo has ganado por derecho. Es una satisfacción enorme ver que hay gente para la que tus canciones son importantes en su vida.
¿Qué piensa cuándo ve todos esos programas televisivos que premian el éxito inmediato?
Tampoco estoy pendiente de eso, porque no tiene mucho que ver con la música, porque para mí hay que hacer las cosas con honestidad y ganártelo todo palmo a palmo, porque si no sería como esperar a ganar la lotería.
¿Dónde está el barco varado que hay en la portada del disco?
En la Patagonia Argentina, y creo que era un buen símbolo.
¿Por qué la gente es tan retorcida que cuando a uno le va bien suele pensar que el artista ha perdido credibilidad?
No lo veo así, siempre me ha parecido una reacción absurda que alguien tenga éxito y parezca que ya no es tan válido como antes. Es como esperar a que alguien le vaya mal. Los fans que venían hace 10 años, si son buenas personas, se alegrarán de que ahora me vayan bien las cosas.
¿Le gustaría compartir escenario con Ron Sexsmith?
Ufff, la verdad es que no me lo he planteado, pero yo con escuchar sus canciones me siento bien. En cuanto a las bandas, para mí la mejor de todos los tiempos ha sido The Band.
Fuente La Tribuna:
«En la música hay que ser honesto y ganártelo todo palmo a palmo»
El cantante Quique González llega cargado de energía a nuestra ciudad para ofrecer esta noche un concierto en la sala Cañandonga
¿Cansa tanta carretera y manta en una gira?
No creo. Cansa como todo cuando terminas los conciertos del fin de semana siempre hay un día, pero cuando estás dos días en casa ya tienes ganas de volver a la carretera.
¿Ha encontrado en Cantabria el lugar perfecto para dar rienda suelta a la creación?
Sí, de hecho está un poco buscado porque el ritmo que te impone una ciudad grande como Madrid o Barcelona está reñido con la concentración y la soledad que son necesarias para escribir canciones o para dedicarle el tiempo que necesitan.
En este disco no grabó con Carlos Raya, del que dice que es su padre musical, ¿volverá a meterse a un estudio con él?
Sí, seguro que volvemos a tocar y a grabar juntos. Nuestra conexión va más allá de la música, pero creo que es positivo, tanto a nivel musical como personal, que los dos hagamos proyectos paralelos con otra gente.
¿Siente la conexión que tiene con La aristocracia el barrio sobre el escenario?
Tengo la suerte de contar con un equipo excelente arriba en el escenario, pero también con todos los técnicos. Con La aristocracia del barrio llevo tocando dos años y me supone una tranquilidad y una seguridad saber que además de músicos son mis amigos, que me cuidan y me acompañan en el viaje.
En este viaje musical su relación con las discográficas ha sido de amor y de odio.
Conozco muy pocos músicos que hayan tenido únicamente una relación de amor con la compañía y la industria. Precisamente por eso unos están tocando y otros están en el despacho. En cualquier ámbito profesional si están en un lado u otro todos tienen un concepto diferente.
Enrique Urquijo siempre fue su referente. ¿Cómo cree que le ha tratado el paso del tiempo?
Creo que sus canciones siguen vigentes, y seguirán formando parte de la cultura popular por mucho tiempo. Eso es lo que va a quedar y mi reconocimiento a Enrique es poco, porque ha sido uno de los mejores escritores de canciones que ha habido.
Alguna vez ha pensado en cómo le gustaría que le recordaran dentro de 100 años.
No, porque la mejor forma de pensar en el futuro es pensar en el presente y en el día a día. En ese sentido, pienso tratar cada día ir un poco más allá en mis canciones y en mi música para trabajar, para que cuando eche la vista atrás vea que he construido algo importante y mis canciones gustan a la gente.
¿Su aparente pose de rock esconde la timidez que pasea en su vida diaria?
Bueno, yo no creo mucho en las poses, ni me empeño en aparentar nada que no sea. Yo me subo a tocar y lo hago con el corazón y trato de dar toda la energía en los conciertos.
¿Hasta qué punto uno se obsesiona con la perfección del sonido de una canción cuando la está grabando?
Prefiero buscarle la emoción a la perfección porque hay cosas tocadas sin magia que no merecen la pena.
¿Hay que tener un don especial para emocionar a más de 1.000 personas a la vez?
Pues ojalá sea así, y siga siendo creíble para la gente que viene a ver mis conciertos y a los que le gustan mis canciones.
¿Con qué ánimo creó este último disco?
Con el ánimo de conseguir una colección de buenas canciones y de dar un paso en mi sonido y en mi música.
¿Alguna vez pensó que sería cantante cuando paseaba de chaval por su barrio?
Sí, la mayoría de las veces, no me lo imaginaba porque quería ser cantante, pero lo cierto es que no sabía si lo iba a ser o no.
¿Cuando uno consigue lo que se propone hay un sentimiento grato hacia la vida?
Sí, sobre todo cuando lo has peleado y te lo has ganado por derecho. Es una satisfacción enorme ver que hay gente para la que tus canciones son importantes en su vida.
¿Qué piensa cuándo ve todos esos programas televisivos que premian el éxito inmediato?
Tampoco estoy pendiente de eso, porque no tiene mucho que ver con la música, porque para mí hay que hacer las cosas con honestidad y ganártelo todo palmo a palmo, porque si no sería como esperar a ganar la lotería.
¿Dónde está el barco varado que hay en la portada del disco?
En la Patagonia Argentina, y creo que era un buen símbolo.
¿Por qué la gente es tan retorcida que cuando a uno le va bien suele pensar que el artista ha perdido credibilidad?
No lo veo así, siempre me ha parecido una reacción absurda que alguien tenga éxito y parezca que ya no es tan válido como antes. Es como esperar a que alguien le vaya mal. Los fans que venían hace 10 años, si son buenas personas, se alegrarán de que ahora me vayan bien las cosas.
¿Le gustaría compartir escenario con Ron Sexsmith?
Ufff, la verdad es que no me lo he planteado, pero yo con escuchar sus canciones me siento bien. En cuanto a las bandas, para mí la mejor de todos los tiempos ha sido The Band.
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